Su mecanismo se ríe de ti, de todos nosotros. Hay que terminar con ellos, nos están contaminando con sus minutos, nos adormecen con sus cuartos, las horas nos ahogan. Créeme, tú eres pequeño y sabes menos de la vida, yo ya he pasado por muchas dictaduras de esferas y manillas que ahora estarán oxidadas.
¡Relojes, harpías del tiempo! ¡Relojes, harpías del tiempo!

lunes, 12 de noviembre de 2012

PARPADEA



Unos párpados que se abren y se cierran. Pequeños trozos de carne, piel escurridiza que se tensa y destensa. Si permanecen cerrados, desapareceré, desintegrándome en átomos diminutos. Lucho. Esos trozos de piel son mi única apertura.
Si al bajar los párpados cierro los ojos, me introduciré en ellos y dejaré de existir. Al cerrarlos desapareceré, también los ojos. No quedará nada, sólo una mota de polvo; esencia de lo que fui. Esa mota se desvanecerá, mezclándose con el entorno.
¡Parpadea, parpadea!

3 comentarios:

Lidia B. Castro Hernando dijo...

Esa sensación de que cuando uno cierra los ojos, todo desaparece y tal vez, uno también... Perfecto!
El miedo excelentemente escrito.

Eva María Medina Moreno dijo...

Muchas gracias Lidia.

templario mandoble dijo...

A mi me ocurre muchas veces lo contrario, es cuando cierro los ojos, cuando me escondo tras los telones de la peor de las obras teatrales, cuando realmente encuentro mi existencia.¿Cuando soy o no soy? cuando abro los ojos o cuando los cierro???