Su mecanismo se ríe de ti, de todos nosotros. Hay que terminar con ellos, nos están contaminando con sus minutos, nos adormecen con sus cuartos, las horas nos ahogan. Créeme, tú eres pequeño y sabes menos de la vida, yo ya he pasado por muchas dictaduras de esferas y manillas que ahora estarán oxidadas.
¡Relojes, harpías del tiempo! ¡Relojes, harpías del tiempo!

jueves, 27 de marzo de 2025

RESEÑA DE "LA HISTORIA SIN FIN", POR RAMIRO MARINA



  

  

Gran novela donde la desesperación, la dureza y el drama terrible del alcoholismo están descritos con la belleza que le otorga un estilo literario salpicado de metáforas. Las escenas del libro están escritas con gran realismo y enorme crudeza. Un relato repleto de excelentes metáforas que obligan al lector a detenerse y pensar.

  Al leer el primer capítulo —una magistral escena familiar— me viene a la memoria no solo Jorge Juan y la geometría triangulada, nada mejor para describir una situación real, sino también Cioran cuando señalaba que «el ser verdaderamente solitario no es el que ha sido abandonado por los hombres, sino el que sufre en medio de ellos». Sin olvidar al gran Buñuel, esa escena de «Viridiana» donde reproduce «La última cena» de Leonardo da Vinci con un grupo de mendigos. 

  Para Gerardo, el personaje principal de esta novela, la ciudad es como una gran coctelera que mezcla todo tipo de licores con la desesperación. Todos los bares le salen al paso con su variada clientela de alcohólicos. Entre ellos, un cura con sotana estupendamente descrito, con los brazos cruzados a la espalda. Detalles tan pequeños como este, dejan ver las enormes dotes de observación de la autora, cualidad que considero imprescindible en la buena literatura.

  Destaco la escena en que Gerardo llega a casa con un mono insoportable. Busca entre las botellas, pero Elsa se ha desecho de ellas. En su lugar solo hay licores sin alcohol. Para vengarse, arremete contra bebidas tan insulsas. La escena está muy bien descrita y el recurso literario es muy descriptivo. 

  La autora cambia el ritmo de la narración en los episodios alcohólicos. Utiliza frases cortas que aceleran el ritmo. Esto le da vida y arrastra el interés del lector. Cabe destacar también su maestría en los delirios: la columna vertebral del protagonista que da vueltas en un grill, cómo sus vértebras van transformándose; las serpientes que se nutren de su propio cerebro; los zapatos de una tienda palpitan; y cómo mujeres a quienes él conoce y, en ese momento persigue, van metamorfoseándose unas en otras.

  A veces Gerardo, que deambula muy borracho por las calles de Madrid, tiene ideas brillantes. Entonces, se le ocurre postrarse ante la estatua de Calderón en la plaza Santa Ana, o reclamar los espejos donde se mira el esperpento de Valle Inclán. La historia sin fin nos muestra que cualquier extravagancia puede circular por la mente de un alcohólico. 

   Sigo a Gerardo que arrastra su cuerpo maltrecho por Madrid. Ya solo bebe en tabernas de mala muerte. Me viene a la memoria un recital completo de Joaquín Sabina. Son las tantas de la madrugada cuando lo veo que se levanta de un banco, camina dando tumbos y, calle abajo, se aleja. 


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domingo, 23 de marzo de 2025

"JAULAS DE HORMIGÓN" DE MAYTE BLASCO

  


  Los personajes que construye Mayte Blasco en Jaulas de hormigón se protegen del peligro externo tras unas cortinas rancias, tras puertas desvencijadas; algunos, como Oriol, solo salen por la noche para entrar en antros mal iluminados donde se respira un ambiente caduco; otros, como Antonio, no tienen ninguna posibilidad de huida, salvo con su mente.

   En estos relatos, las casas esclavizan a los que las habitan. En «El hijo», la autora nos habla de una mujer desgastada por la rutina, la falta de cariño y la incomprensión de los que la rodean. Con esa lentitud enfermiza del que ya se sabe fuera del mundo, ella cocina, barre, lava, friega, aspira… Como si las paredes se fueran adhiriendo a su piel, la mujer —sin rostro ni cuerpo— se mimetiza con aquel espacio malsano y adquiere los rasgos de ese piso, cada vez más raquítico, más tedioso. Porque la casa, como un ente abstracto, la absorbe. La mujer ya casi no come, tampoco duerme, y mira por la ventana con desidia. Nada del exterior le importa, excepto su hijo adolescente. 

  Al personaje de la «Madre» también le ocurre algo parecido. La preocupación por su hijo pequeño adquiere las dimensiones de la casa y llega a paralizarla. Cuando se asoma al balcón, el exterior también le es hostil: risas estridentes, pájaros que chillan… 

  En este libro, las antigüedades pueden desestabilizar un hogar, la mentira esconderse «En la habitación», y la demencia alojarse en «Un inmenso cubo negro» y devorar a una anciana, anciana que vive con Rodolfo, un papagayo muerto con quien conversa. Su piso —saturado de mugre y polvo, repleto de miniaturas, de cajas vacías con las que tropieza, de tiestos con tierra seca, de rollos de celofán ya gastados…— es para ella un inmenso espacio por el que transita, sin saber muy bien hacia dónde ni por qué. Mientras la viejita va metiendo objetos inservibles en una bolsa de plástico rota, el televisor encendido sacude su memoria, algo agujereada. Luisito, su hijo, vendrá a verla mañana; debe limpiar aquel desbarajuste.

  A otra anciana, el estado de alarma por la epidemia de COVID-19 la obliga a quedarse en casa, mientras contempla desde la mirilla cómo la muerte va haciendo estragos. También hay una ninfa enjaulada que, durante la pandemia, no puede prescindir del sexo, lo necesita para dejarse arrastrar a «un lodazal oscuro y viscoso». 

  Este magnífico libro se cierra con «La trinchera», un relato magistral en el que la paranoia de una mujer contagia, de tal forma, al lector, que este no puede evitar seguirla por toda la casa, hasta llegar a atrincherarse con ella tras sus muebles. 

  

  Mayte Blasco (Madrid, 1979) es funcionaria del Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos y actualmente trabaja en la Biblioteca Nacional de España. En su faceta literaria, ha obtenido diversos premios y reconocimientos en certámenes de relato. Es autora de las novelas La extrañeza de la lluvia (maLuma, 2021) y Las vidas que pudimos vivir (2015). También ha publicado el libro de relatos Jaulas de hormigón (Niña Loba, 2021), que resultó finalista en 2022 del Premio Setenil al mejor libro de relatos publicado en España. Recientemente ha publicado un segundo volumen de cuentos, La mejor familia del mundo publicado de nuevo en el sello Niña Loba. 

  

   Pueden adquirir el libro en la web de la editorial Niña Loba: 

  https://www.ninalobaeditorial.es/producto/jaulas-de-hormigon/ 

jueves, 20 de marzo de 2025

"LA HISTORIA SIN FIN" YA ESTÁ EN PAPEL EN AMAZON


Principales reseñas de España

Puedes leer el primer capítulo y, si te gusta, comprar el libro, sin gastos de envío: 

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lunes, 17 de febrero de 2025

RESEÑA DE "LA HISTORIA SIN FIN" POR RUTH PALAVECINO

 La autora logra, narrando en primera persona, ponerse en la piel de un adicto. Una novela incómoda que me lleva a distintas percepciones de motivación intrínseca en el rasgo primitivo del ser. Una lucha constante contra los demonios internos. El retrato de un alcohólico que no desea dejar de serlo y se regodea en ese sucumbir. Un doloroso combate para quien lo padece y está invisibilizado y marginado. Una novela osada y veraz. Poética. Eva María Medina sabe construir con intensidad este personaje que da vida a Gerardo. Porque Gerardo vive entre nosotros y tiene voz. 



El libro puede adquirirse en papel tanto en las librerías de Argentina como a través de la web de la editorial y, en formato electrónico, en distintos sitios de internet como google books, fnac, apple books... 


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