Su mecanismo se ríe de ti, de todos nosotros. Hay que terminar con ellos, nos están contaminando con sus minutos, nos adormecen con sus cuartos, las horas nos ahogan. Créeme, tú eres pequeño y sabes menos de la vida, yo ya he pasado por muchas dictaduras de esferas y manillas que ahora estarán oxidadas.
¡Relojes, harpías del tiempo! ¡Relojes, harpías del tiempo!
¡Relojes, harpías del tiempo! ¡Relojes, harpías del tiempo!
lunes, 21 de diciembre de 2015
domingo, 6 de diciembre de 2015
"RELOJES MUERTOS" RECOMENDADO EN LETRALIA
La revista Letralia, Tierra de Letras, recomienda Relojes muertos (Playa de Ákaba, 2015).
Puedes leerlo en el enlace que sigue: http://letralia.com/recomendamos/2015/12/04/relojes-muertos-de-eva-medina-moreno/
Puedes comprar el libro en: http://www.amazon.es/Relojes-Muertos-Playa-ákaba-narrativa/dp/8416216258/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=1450279692&sr=1-1&keywords=relojes+muertos
miércoles, 2 de diciembre de 2015
RESEÑA DE "RELOJES MUERTOS" POR JAVIER VELASCO OLIAGA
Inauguramos el año 2015 con una novela que aparece en el albor del año. Que aparece como lo hace el sol en una playa paradisiaca que bien podría ser la de Ákaba, de la que toma el nombre la editorial en que se publica “Relojes muertos”, la primera novela de la escritora madrileña Eva María Medina. Una obra alejada de los cauces comerciales que tan bien controlan los editores Noemí Trujillo y Lorenzo Silva, en un proyecto con el que quieren dar a conocer a escritores con talento.
Pese a ser la primera novela de Eva María Medina, esta filóloga no es una recién llegada a la publicación de obras. Ya tiene un libro de relatos de su autoría y un par de ellos en colaboración, además de haber publicado en diversas antologías y en revistas. El cuento es un estilo que controla a la perfección la autora que con Relojes muertos trasciende a la novela, algunos podrían definirla como corta. Pero una novela es la obra que, tenga la extensión que tenga, siempre cuenta lo que ha querido contar el autor. Y esta novela tiene la dimensión justa.
Relojes muertos, que toma el nombre de un cuadro de Salvador Dalí, aborda el tema de la locura, una cuestión espinosa en la literatura, donde se han compuesto obras maestras pero no en exceso. La locura siempre es un tema difícil de abordar y polémico que puede herir ciertas sensibilidades y que nos hace enfrentarnos de una manera distinta al mundo de vivimos y conocemos porque el “loco” tiene una percepción distinta a lo que vemos y vivimos. Gonzalo, el protagonista de la novela, cruza la frontera de la locura por medio de los sentimientos, pero también de forma onírica, dando una dimensión diferente al relato.
Quizá todos estemos un poco locos o tengamos rasgos con los que cruzamos los dos mundos, de los infinitos que pueda haber. Muchas veces nos sorprendemos al leer noticias o verlas en televisión sobre personas que han matado a familiares o vecinos por el ruido causado por una televisión o por un equipo de música. Eva María Medina pone algunos ejemplos en Relojes muertos. Un ruido puede ser agobiante cuando rompe la intimidad de un hogar, de una casa, de un refugio. Ese ruido puede hacernos sentir que nos violan nuestro espacio vital, y ese ruido se puede incrustar en nuestra cabeza llegando a volvernos locos. Como locos nos pueden volver el tic-tac de un reloj oído hasta el infinito. El protagonista huye de esos ruidos, pero también de esos otros que tiene incrustados en su mente.
Eva María Medina escribe en primera persona y usurpa la personalidad de Gonzalo Márquez para escribir desde una perspectiva masculina, con el riesgo y dificultad que supone ponerse en la perspectiva del género contrario. Una dificultad añadida que la autora resuelve, no sólo con solvencia, sino con atrevimiento y originalidad, dando a la narración una pátina de complementariedad y visión aún más global de lo que normalmente se da.
Relojes muertos tiene dos partes claramente diferenciadas que más o menos coincide con la mitad del libro. En la primera, nos encontramos una novela muy descriptiva y actual donde nos cuenta el proceso de la enfermedad en el hospital después del ingreso del protagonista y cómo se desenvuelve en ese mundo hasta que le dan el alta y consigue rehacer su vida con Ángela, a la que conoce por mediación de un amigo en esas habitaciones de hospital que nos va mostrando con pulso firme y enriquecedor. Un mundo agobiante y cerrado.
En la segunda parte, el mundo físico y cotidiano, deja paso a otro onírico donde las percepciones subjetivas del narrador se van abriendo paso en la narración. Aquí la narración toma una dimensión diferente y la realidad se va conformando como un todo único donde no sabemos dónde empieza una y dónde acaba la otra. Si la primera parte también tenía un componente agobiante, en esta ya se lleva hasta sus últimas consecuencias.
Lo agobiante deja paso a la destrucción sistemática del protagonista. Estamos ante una novela donde el deterioro mental del protagonista se hace patente. Gonzalo se va deteriorando, como se va deteriorando su relación con Ángela, con sus compañeros de trabajo, con su mundo. Un deterioro progresivo que llega a una destrucción total de un mundo subjetivo.
Eva María Medina ha escrito una novela donde la literatura es su leit motiv. Se recrea en la fuerza de la escritura llevándonos a un mundo onírico y destructor. Precisa y concisa nos muestra un mundo interior que no nos gusta hurgar ni enfrentarnos a él. Ella lo hace dándonos un relato que cada vez es más duro pero también más literario.
Puedes comprar el libro en:
miércoles, 25 de noviembre de 2015
PRÓLOGO DE "RELOJES MUERTOS" POR JUAN MANUEL DE PRADA
Prólogo
por Juan Manuel de Prada
Tuve la inmensa suerte de conocer a Eva Medina en un curso de literatura, en Santander, en el que oficié de profesor; ella fue la alumna más inquisitiva y perspicaz, la más clarividente y azuzadora de la curiosidad. Enseguida me di cuenta de que tenía una vocación de caballo; impresión que confirmé cuando tuve entre mis manos esta novela, Relojes Muertos. Antes de zambullirme en su lectura, sin embargo, no podía imaginarme que me hallaba ante una obra excelente que me iba a permitir adentrarme en los tortuosos caminos de la locura, en los vericuetos de las vidas atroces de unos personajes marcados por la tragedia y empeñados en liberarse de sus tribulaciones personales, aunque, como ya nos dijo Cioran, cuando el hombre no puede liberarse de sí mismo se deleita devorándose.
La autora no ha necesitado de una obra voluminosa de páginas y de erudiciones para tejer una urdimbre compleja en torno a unos personajes que desde el principio se nos antojan tan cercanos como nosotros mismos, logrando una especial amalgama entre la realidad y la locura y arrastrándonos inevitablemente en el torbellino de la existencia del protagonista, marcada por la esquizofrenia, pero también por el anhelo de buscar un motivo que justifique y dé sentido a su azarosa y atormentada vida.
El protagonista de Relojes Muertos aborda con inquietud, pero también con ilusión, su vuelta al mundo real, pero quizá el único mundo real en el que él puede desenvolverse es aquel que ha dejado atrás, el mundo del hospital en el que ha estado internado. Afuera, en el mundo de los mal llamados seres cuerdos, nada va a ser real para él porque el protagonista no puede interpretar correctamente esa realidad que el mundo le ofrece. Él necesita revivir su pasado, pero la vida le niega toda posibilidad: sólo puede rememorarlo, como cuando piensa en Sara, aquella mujer que desapareció, según le cuentan los maliciosos, el mismo día en que él fue ingresado en el hospital, con las manos manchadas de sangre; Sara, cuya vida conocía y vivía junto a ella en su perturbada imaginación a través de los itinerarios que le sugerían los movimientos de su cuenta bancaria, que él rastreaba incansablemente; pero ahora Sara ha desaparecido y no puede encontrar su rastro ni en las páginas de sucesos ni en las esquelas que se afana minuciosamente en desentrañar, por si alguna de ellas contuviera alguna clave que sólo él, en su delirio, pudiese advertir.
Ni siquiera el amor de Ángela, a la que conoció en el hospital, va a poder proporcionarle una vida real que lo libere de los recuerdos de su vida pasada, porque lo que verdaderamente quiere el protagonista es poner en el rostro de Ángela el rostro de otras muchas mujeres, las mujeres de su vida pasada, reales o ficticias, y hacerle los mismos regalos que soñó hacerles a alguna de aquellas mujeres, como aquel que tenía especialmente reservado a Sara, ese baúl que dejó pagado y que nunca retiró de aquella tienda que ya no recuerda, y que ahora tiene que localizar en un dédalo de calles acompañado de Sara, porque él sigue viendo a Sara, paseando con Sara, comiendo con Sara, y cuando localiza la tienda el baúl presenta una fisura que después se irá agrandando y extendiéndose progresivamente a todo su ser, a su propia vida, a la vida de Ángela y a cuanto lo rodea, y que amenaza inevitablemente con engullirlo.
El tiempo del protagonista es el tiempo de los relojes muertos que pueblan la novela. Un tiempo parado que no puede conducirnos a futuro alguno, ni devolvernos al pasado, pero al que esperamos con la vista clavada en unas manecillas que ya jamás se pondrán en marcha para medir unas vidas que nunca volverán a ser nuevas, sino una repetición de aquellas otras que en realidad no hemos abandonado, porque nos tendrán sujetos a ellas de por vida. Los personajes que pueblan la novela de Eva Medina nos asustan y a la vez nos enternecen, porque se aferran con uñas y dientes a aquello que amaron y que su locura no ha podido borrar, o, por mejor decir, no se ha borrado de sus corazones porque su locura los amarra a ese tiempo que ya no miden los relojes averiados de la realidad. Su existencia consiste en una búsqueda de sucedáneos que les permitan seguir disfrutando del tiempo pasado, de ese tiempo detenido en las manecillas del reloj de sus respectivas vidas. Así Herminia, la viejecita huérfana de hijo, que en su bendita locura se inventa hijos a los que adoptar, aunque sea visitando hospitales o a través de fotografías apócrifas, para poder mantener viva la llama del hijo que se fue. O ese viejo varado ante el reloj de pared, que habla con él porque imagina que su mujer muerta habita entre sus engranajes detenidos, esperando que su mujer vuelva a la hora que marcan las manecillas inertes, aunque esa hora ya no llegará jamás. O Gregorio, su amigo del hospital, con el que tantas y tantas veces evocaba a Kundera, a propósito de sus respectivos y desgraciados amores; Gregorio, que en sus delirios etílicos no sabe qué curso ha de dar a su vida, si abrir un bufete o volver a ser funcionario de hacienda, aunque no pueda hacer ninguna de las dos cosas porque ni siquiera pasó por la universidad.
Eva María Medina construye esta prodigiosa novela con una prosa escueta, concisa, sin alharacas ni elucubraciones, que huye de la escritura previsible y de falsas erudiciones, pero que es hasta tal punto eficaz que nos mantiene en vilo durante la lectura de esta novela corta pero no menos apasionante, que demuestra a las claras la enorme capacidad de la autora para sumergirnos en los lóbregos pasadizos de la esquizofrenia y para crear en sólo ciento cincuenta páginas la historia entrecruzada de unos personajes de inabarcable y tumultuosa complejidad. Logro que pedimos a Eva María que repita, a ser posible incansablemente, mientras le resten fuerzas, para depararnos en el futuro la oportunidad de seguir disfrutando —de seguir estremeciéndonos— con sus historias, tan personales, tan infrecuentes, tan literatura en estado puro.

Enlaces: http://playadeakaba.com/?q=obras/relojes-muertos
http://playadeakaba.es/relojes-muertos/
Puedes comprar el libro en: http://www.amazon.es/Relojes-Muertos-Playa-ákaba-narrativa/dp/8416216258/ref=sr_1_46?s=books&ie=UTF8&qid=1448649495&sr=1-46&keywords=playa+de+akaba
lunes, 23 de noviembre de 2015
domingo, 22 de noviembre de 2015
viernes, 20 de noviembre de 2015
SERGIO RAMÍREZ, PREMIO CERVANTES 2017, EN LA PRESENTACIÓN DE "RELOJES MUERTOS"
El escritor Sergio Ramírez y su esposa Tulita felicitándome
Edmundo Martínez agradeciendo la presencia de Sergio Ramírez
Puedes comprar el libro en: http://www.agapea.com/libros/Relojes-muertos-9788416216253-i.htm
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jueves, 19 de noviembre de 2015
miércoles, 18 de noviembre de 2015
RESEÑA DE "RELOJES MUERTOS" POR PEDRO M. DOMENE
I
Ingenio
“El ingenio consiste en apreciar el parecido de cosas que difieren entre sí, y la diferencia de cosas entre sí iguales”.
Madame de Staël
… me gusta
Relojes muertos
Eva María Medina (Madrid, 1971) entrega su primera novela, Relojes muertos (2015) y, desde las primeras páginas, se percibe un firme pulso narrativo que nos sumerge en un extraño mundo, sus personajes viven entre una realidad inmediata y el abismo de la locura, una suerte de auténtico torbellino vital con una existencia marcada por la esquizofrenia, y el deseo único de otorgar sentido a una mísera vida.
La narradora madrileña ha arriesgado mucho en su primer proyecto extenso, y abordar el tema de la locura resulta una apuesta interesante que recuerda a ilustres antecedentes, que no son necesarios cuantificar, aunque en una primera impresión, deberíamos matizar, Medina sale airosa, y en ese puzzle de imágenes y metáforas que componen Relojes muertos sobresale el hilo narrativo, y un profundo halo de humanismo deja un buen sabor de boca a la hora de avanzar por sus páginas. La vida del protagonista Gonzalo se concreta en una serie de vivencias y actuaciones que se mezclan en su existencia, y pasan de una absoluta cordura a una autentica locura en sus actuaciones y sucesivas opiniones; pese a todo, el personaje, aflora como alguien inteligente capaz de sobrevivir tan solo en la vida de los demás, sin llegar a intensificar el significado de la suya propia, y así será capaz de imaginarla sin que por ello ponga remedio alguno. Es así como, tal vez, cierto sector de la sociedad vea a algunos individuos, y solo cuando alguien se interese por nosotros, justificamos nuestra presencia, caso de Ángela, quien sustenta la vida de Gonzalo, le otorga credibilidad y da los primeros pasos para convivir juntos y otorgarle un sentido a su vida. Aunque a medida que transcurre el tiempo, el personaje irá encerrándose aun más en su mundo, se convierte en alguien intransigente y violento y parece vivir en ese mundo de los sueños, donde todo parece real aunque desaparece cuando uno despierta.
El resto de la historia muestra a unos personajes que viven las misma histeria, y sin duda la alusión a “relojes muertos” se deba precisamente a que se comportan como tales, viven en una atormentada irrealidad marcada por un relojes que ya no marcan las horas, o les llevan solo a imaginar y nunca consiguen alejarse de una tragedia obsesiva que condiciona sus vidas y nunca les permite alejarse del sinsentido de una locura colectiva. Como en la novela, en nuestra lectura nos vamos deteriorando, al igual que su protagonista, Gonzalo que irá viendo como se aleja de Ángela, de sus compañeros del trabajo y de su pequeño mundo, en un progresivo deterioro que terminará por destruirlo totalmente. Y solo así comprendemos y diferenciamos las dos posibles partes de Relojes muertos, una novela ambiciosa y compleja, una primera cuando se describe el proceso de la enfermedad y de su estancia hospitalaria con su vuelta a un mundo que le resulta ajeno, y la segunda, esa realidad cotidiana donde el mundo del ensueño y las percepciones subjetivas se abrirán paso para ensayar una narración diferente que, no obstante, oprime aun más la voluntad del narrador y, al mismo tiempo, la del lector, aunque de esa curiosa simbiosis resulta lo mejor de la novela.
RELOJES MUERTOS
Eva María Medina
Madrid, Playa de Ákaba, 2015
Publicado por Pedro M. Domene
Fuente: http://acabodeleerymegusta.blogspot.com.es/2015/02/eva-maria-medina.html
Puedes comprar el libro en: http://libros.fnac.es/a1086390/Relojes-muertos
martes, 17 de noviembre de 2015
RESEÑA DE "RELOJES MUERTOS" EN "SUPLEMENTO DE LIBROS"
Reseña y crónica de la presentación en FNAC en la revista mexicana «Suplemento de Libros» de la novela de Eva María Medina, Relojes muertos (Playa de Ákaba, 2015).
Relojes muertos es un thriller psicológico “con una intensidad a veces poética. En este libro hay una voz que se construye con la síntesis, la elipsis y con la intensidad. Es un desafío por la historia que tiene entre manos por esa desnudez y renuncia a recargar el texto de elementos”, por lo que, en palabras del editor, resulta un debut pertubador.
Puedes leer el resto de la reseña en el enlace que sigue.
Puedes comprar el libro en: http://www.agapea.com/libros/Relojes-muertos-9788416216253-i.htm
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